El grado de inversión de México enfrenta nuevos riesgos por el déficit fiscal, las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la incertidumbre comercial con Estados Unidos y Canadá. Especialistas de México Evalúa y del sector financiero advirtieron que estos factores podrían debilitar la confianza de los inversionistas. Mariana Campos, directora de México Evalúa, señaló que el crecimiento de la deuda y el estancamiento de los ingresos públicos representan desafíos para las finanzas nacionales. La especialista también destacó los riesgos relacionados con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). México todavía conserva el grado de inversión. Sin embargo, S&P Global Ratings cambió a negativa la perspectiva de la calificación soberana del país en mayo de 2026. La agencia mantuvo su nota de largo plazo en moneda extranjera en BBB, dentro de la categoría de grado de inversión.
Los ingresos petroleros caerían 20.8% en 2027
Uno de los principales focos de preocupación son las finanzas públicas de México. Los ingresos petroleros previstos para 2027 ascienden a 984,500 millones de pesos, una reducción de 20.8% respecto a lo aprobado para 2026, de acuerdo con la Ley de Ingresos de la Federación.
Esta disminución representa un desafío para las cuentas públicas. El Gobierno necesita ingresos suficientes para cubrir sus compromisos y mantener una trayectoria sostenible de la deuda.
México Evalúa también ha advertido sobre el aumento de las obligaciones financieras del país. La organización considera que el margen disponible para atender nuevas necesidades de gasto se ha reducido.
La presión fiscal también preocupa a las agencias calificadoras. S&P Global Ratings advirtió en mayo que un crecimiento económico débil podría retrasar la consolidación fiscal y acelerar el aumento de la deuda gubernamental. Un mayor costo financiero también podría limitar la capacidad del Gobierno para cubrir otros gastos.
Pemex mantiene la presión sobre las finanzas públicas
El respaldo financiero a Petróleos Mexicanos (Pemex) es otro factor relevante para la estabilidad fiscal. Aunque el Gobierno prevé reducir las transferencias a la petrolera en 2027, México Evalúa considera que todavía no existen condiciones suficientes para disminuir ese apoyo sin riesgos.
Las transferencias previstas para Pemex durante 2027 ascienden a 81,000 millones de pesos, frente a los 272,000 millones de pesos considerados para 2026. La reducción busca aliviar la carga sobre las finanzas públicas.
Sin embargo, existe incertidumbre sobre si los recursos presupuestados serán suficientes. México Evalúa recordó que, entre 2013 y 2025, en diez ocasiones se transfirieron a la empresa más recursos de los aprobados inicialmente.
Si Pemex requiere dinero adicional, el Gobierno podría enfrentar una mayor presión sobre sus metas fiscales. También podría verse obligado a incrementar la deuda prevista o recortar recursos destinados a otros rubros del gasto público.
La situación se complica por las menores expectativas de ingresos petroleros y la perspectiva de una reducción en las exportaciones de crudo. Estos factores dificultan que la empresa dependa menos del respaldo federal en el corto plazo.
La incertidumbre del T-MEC frena decisiones de inversión
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) añade otro elemento de incertidumbre para la economía. Las empresas esperan conocer las condiciones comerciales que regirán la relación entre los tres países antes de tomar algunas decisiones de largo plazo. Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico de Monex, advirtió que la falta de claridad sobre la revisión del acuerdo ha mantenido detenidos algunos proyectos de inversión. Resolver pronto esta situación permitiría a las compañías definir sus planes con mayor certidumbre. El impacto podría extenderse al crecimiento económico y a la llegada de nuevas inversiones. Una menor actividad empresarial también complicaría el aumento de los ingresos públicos, especialmente si el desempeño económico permanece débil. Para las agencias calificadoras, la relación comercial con Estados Unidos constituye un elemento importante en la evaluación de México. S&P señaló que un deterioro inesperado de los vínculos económicos y comerciales con ese país podría debilitar la posición externa mexicana. Por ahora, México no ha perdido el grado de inversión. No obstante, la combinación del déficit fiscal, las necesidades financieras de Pemex y la incertidumbre del T-MEC mantiene bajo presión la evaluación crediticia del país. La evolución de la deuda, los ingresos públicos y la inversión será determinante para medir los riesgos en los próximos meses.
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