La estrategia de comunicación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha encendido alertas dentro y fuera de Estados Unidos. Diversos informes señalan que la actual campaña de reclutamiento estaría utilizando símbolos, lemas y códigos asociados al supremacismo blanco, en el contexto de la agenda de deportación masiva en Estados Unidos impulsada durante la administración de Donald Trump.
El 9 de enero, el Departamento de Seguridad Interior (DHS), organismo al que pertenece el ICE, publicó un anuncio en redes sociales con la frase We’ll Have Our Home Again (“Tendremos nuestro hogar de nuevo”). Organizaciones civiles advirtieron que ese lema coincide con el título de una canción adoptada por grupos neonazis en años recientes.
La polémica creció porque el anuncio fue difundido apenas días después del asesinato de la manifestante Renée Good en Minneapolis, hecho atribuido a un agente federal. Para colectivos de derechos civiles, la coincidencia temporal y el lenguaje empleado enviaron un mensaje inquietante a sectores radicalizados. De acuerdo con el observatorio Hatewatch del Southern Poverty Law Center, varios contenidos recientes del DHS presentan imágenes donde predominan hombres blancos como “defensores del orden”, mientras que las personas retratadas como infractoras migratorias son, de manera desproporcionada, afroamericanas o latinas. Para analistas, esta narrativa visual refuerza estereotipos raciales y alimenta un clima de polarización social.
Geofencing, UFC y armas: la nueva “estrategia de reclutamiento en tiempos de guerra”
Una filtración publicada por The Washington Post reveló un documento interno que describe una “estrategia de reclutamiento en tiempos de guerra”, con una inversión proyectada de 100 millones de dólares en publicidad para 2026. El plan contempla tácticas digitales agresivas, incluyendo geofencing (tecnología que permite enviar anuncios a personas ubicadas en puntos específicos mediante GPS). Según el documento, los mensajes podrían dirigirse a quienes asisten a eventos como peleas de la Ultimate Fighting Championship (UFC), carreras NASCAR o ferias de armas.
También se mencionan campañas en plataformas como Snapchat y transmisiones en Rumble, un sitio de video popular entre sectores conservadores y de extrema derecha. Especialistas en comunicación política advierten que esta segmentación no es casual. Al orientar mensajes hacia públicos con afinidad por armas, contenido táctico o discursos antiinmigrantes, el ICE estaría construyendo una narrativa de combate cultural que conecta con comunidades ideológicamente radicalizadas. La revista tecnológica Wired reportó que en canales de Telegram vinculados a milicias extremistas, algunos usuarios celebraron los anuncios oficiales, interpretándolos como guiños directos a su movimiento.
De los memes a los lemas históricos: símbolos que preocupan
El debate no se limita a una sola publicación. En agosto de 2025, el DHS compartió una imagen del “Tío Sam” frente a un cruce de caminos con opciones como “invasión” o “patria y ley y orden”. La retórica visual evocó memes difundidos por influencers ultraconservadores. Meses después, el Departamento de Trabajo de Estados Unidos publicó un video con la frase One Homeland. One People. One Heritage, una formulación que recuerda al histórico lema nazi Ein Volk, Ein Reich, Ein Führer.
En otra pieza, se utilizó la expresión Trust the Plan, asociada al movimiento conspirativo QAnon.
Para investigadores del Centro Brennan para la Justicia, la preocupación no es nueva. En un informe de 2020 ya se advertía sobre la presencia de militantes de extrema derecha en fuerzas de seguridad estadounidenses. El documento subrayaba que incluso un número reducido de agentes con ideologías radicales puede tener un impacto desproporcionado en la confianza pública y en la seguridad.
Riesgos institucionales y sociales por ICE
La reciente ampliación presupuestaria del ICE —convertido ahora en una de las agencias federales con mayores recursos— contempla el reclutamiento de 10 mil nuevos agentes. Organizaciones civiles temen que, sin controles estrictos, este crecimiento acelerado incremente los riesgos de perfilamiento racial, abuso de autoridad y violaciones a derechos humanos. Expertos en seguridad coinciden en que la comunicación institucional no es neutra: los símbolos y mensajes pueden reforzar valores democráticos o, por el contrario, legitimar narrativas excluyentes. En un país marcado por profundas divisiones políticas, la estrategia publicitaria del ICE ha reabierto un debate crucial: ¿dónde termina la propaganda institucional y dónde comienza la normalización de discursos extremistas?
El impacto de estas campañas no solo influye en el reclutamiento. También redefine la percepción pública sobre la política migratoria en Estados Unidos, la relación entre seguridad y derechos civiles, y el papel que deben jugar las agencias federales en una democracia plural.
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