El sector privado puso una cifra sobre la mesa justo antes de que el gobierno federal entregue su presupuesto: 21.8 billones de pesos. Ese es el tamaño que alcanzaría la deuda pública de México al cierre de 2027 según las propias proyecciones oficiales, y es el número que el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) colocó en el centro de su mensaje semanal. El organismo, agrupado en el Consejo Coordinador Empresarial, advirtió que el endeudamiento seguirá representando una presión fuerte sobre las finanzas del país y que subir impuestos no es la vía para sanearlas.
La advertencia llega en una semana clave. El gobierno federal entrega este martes el Paquete Económico 2027 al Congreso de la Unión, el documento que define cuánto va a gastar el país, de dónde saldrá el dinero y cuánto se pedirá prestado. Al mismo tiempo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) salió a responder públicamente a un análisis de The Economist que puso en duda la relación de México con los mercados de bonos. Dos conversaciones distintas sobre el mismo tema: qué tan sólidas son las cuentas del país.
Qué advirtió el CEESP sobre la deuda pública de México
El CEESP planteó su posición en términos directos. Para el organismo, el paquete fiscal del próximo año debería concentrarse en tres objetivos concretos, y ninguno de ellos pasa por cobrar más:
- Fortalecer las fuentes de recursos del Estado sin recurrir a una carga tributaria mayor.
- Impulsar la inversión productiva, es decir, el gasto que genera capacidad económica futura.
- Hacer más eficiente la asignación del gasto público que ya existe.
“Es muy importante que el paquete fiscal para el 2027 contribuya a fortalecer las fuentes de recursos, impulsen la inversión productiva y hagan más eficiente la asignación del gasto público”, señaló el organismo en el documento difundido este fin de semana. El CEESP alertó de manera específica sobre dos riesgos: elevar el endeudamiento sin destinarlo a inversión productiva, y el impacto que una miscelánea fiscal agresiva tendría sobre la estabilidad de los hogares mexicanos.
Los números que preocupan al sector privado
La discusión sobre el endeudamiento del país deja de ser abstracta cuando se ven las cifras. De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda citados por el propio CEESP, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), que es la medida más amplia del pasivo del Estado mexicano, alcanzó los 19.2 billones de pesos en julio de este año.
La proyección contenida en los Precriterios 2027 anticipa que ese saldo suba hasta los 21.8 billones de pesos al cierre del próximo año. La diferencia entre ambas cifras es lo que el organismo empresarial subraya: un endeudamiento adicional de 2.6 billones de pesos en poco más de un año.
Para dimensionarlo, conviene recordar qué significan estas magnitudes. Un billón de pesos equivale a un millón de millones. La deuda total del país, medida como proporción del tamaño de la economía, se prevé que alcance el 55% del Producto Interno Bruto el próximo año, con un aumento de 1.5 billones de pesos.

El costo financiero, en su nivel más alto desde 1990
Hay un dato del análisis del CEESP que resume el problema mejor que cualquier otro. El costo financiero de la deuda, es decir, lo que el gobierno paga solamente en intereses y compromisos financieros sin reducir un peso del principal, absorbería 1.6 billones de pesos. Eso equivale al 4.3% del PIB, asumiendo el crecimiento proyectado de 2.4%.
“Esto significaría destinar más de una cuarta parte de la recaudación total únicamente al pago de compromisos financieros, situando el costo de la deuda en su nivel más alto desde 1990”, refirió el organismo.
La comparación con 1990 no es menor. Significa que, en términos de peso relativo, el servicio de la deuda volvería a niveles que México no veía desde antes de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Cada peso que se va al pago de intereses es un peso que no llega a hospitales, escuelas, carreteras o programas sociales. Quien quiera entender cómo se mueven las tasas que encarecen ese pago puede revisar la decisión de la Fed del 16 de septiembre y su efecto sobre Banxico, porque el costo del dinero en Estados Unidos arrastra al mexicano.
La regla de oro y el destino del endeudamiento
El CEESP insistió en la necesidad de respetar lo que en finanzas públicas se conoce como regla de oro: el endeudamiento sólo debería contraerse para financiar proyectos de infraestructura, nunca para cubrir gasto corriente. La lógica es sencilla. Si el país se endeuda para construir una carretera o una planta de generación eléctrica, ese activo produce valor durante décadas y ayuda a pagar la deuda que lo financió. Si se endeuda para pagar nómina o servicios, el pasivo queda y el activo no aparece.
Y aquí es donde el organismo marcó su objeción más fuerte. Frente a un aumento del endeudamiento de 1.5 billones de pesos, la inversión pública estimada asciende apenas a 500 mil millones de pesos. La aritmética deja poco margen de interpretación: dos terceras partes del nuevo endeudamiento no se destinarían a inversión productiva.
Hacienda responde a The Economist
Mientras el sector privado publicaba su advertencia, la SHCP libraba otra discusión. La dependencia encabezada por Édgar Amador Zamora respondió a un artículo de The Economist titulado “México está teniendo dificultades para ganarse el favor de los mercados de bonos”, al que calificó de “desactualizado” y basado en una lectura selectiva de las finanzas públicas.
El argumento central de Hacienda es que el texto omitió métricas relevantes y dejó fuera a calificadoras que mantienen una perspectiva estable sobre la deuda soberana mexicana. En su respuesta, la secretaría planteó cuatro puntos:
- México conserva el grado de inversión como emisor soberano.
- Su prima de riesgo relativa se ha comprimido en lugar de ampliarse.
- La consolidación fiscal avanza “a una escala no vista en décadas”.
- El sector externo alcanza niveles récord en las mismas áreas que el artículo describe como en contracción.
Hacienda agregó que el costo relativo del endeudamiento frente a Estados Unidos ha caído en los últimos años y que el déficit fiscal se redujo a un ritmo acelerado, por debajo de lo citado en el texto. Sobre las medidas de ingresos, la dependencia sostuvo que fueron mal caracterizadas y puso un ejemplo: el impuesto al azúcar corresponde a una medida de salud pública adoptada explícitamente para reducir el consumo, no para aumentar la recaudación. Los detalles de esos cambios tributarios están en el ajuste del IEPS 2027 a cerveza, botanas, sopas instantáneas y cigarros.
Qué dijo realmente el análisis sobre los bonos mexicanos
El texto de The Economist reconoce que México ganó credibilidad durante la última década, pero apunta a un punto de partida complicado. Según el análisis, el gobierno de Claudia Sheinbaum heredó en 2024 un déficit fiscal de 5.7% del PIB, el más alto en casi 40 años.
“La Sra. Sheinbaum afirma que bajará al 4.1% el próximo año, pero aun así es superior al ideal. Con un crecimiento económico cercano al 1%, la deuda pública ha aumentado del 52% del PIB en 2019 al 63%”, indicó la publicación.
El artículo también señaló que una parte importante del presupuesto se destina a pensiones, transferencias sociales y deuda, y que Pemex absorbe buena parte del dinero restante. Sumó dos críticas más: la falta de inversión privada y la reducción de la confianza de los inversionistas por la incertidumbre alrededor del T-MEC. Aun así, la publicación reconoció que la presidenta “ha elaborado planes económicos sensatos y ha sido más receptiva a los inversionistas” que su antecesor, y que busca que Pemex sea financieramente autosuficiente para 2027.
Un matiz relevante: The Economist descartó que México tenga bonos basura, aunque advirtió dificultades en caso de que colapse el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá. El contexto de esa relación comercial se explica en el esquema de aranceles del T-MEC y por qué un auto hecho en México paga 25%.
El Paquete Económico 2027 llega al Congreso
Toda esta discusión desemboca en el documento que el Ejecutivo entrega este martes. El Paquete Económico 2027 reflejará la estrategia que el gobierno decidió seguir para lograr la consolidación fiscal sin afectar el bienestar de los hogares, y la deuda será uno de sus capítulos centrales.
El propio CEESP identificó un riesgo político en el calendario: la necesidad de recursos para cubrir todos los compromisos de gasto coincide con el periodo electoral de mediados del año próximo. Esa presión, advirtió, podría empujar hacia una miscelánea fiscal con cambios significativos en tasas de impuestos.
Del lado de las expectativas privadas, la encuesta de Citi difundida esta semana muestra que los analistas prevén un crecimiento económico de 1.8% para 2027, una cifra por debajo del 2.4% que aparece en las proyecciones oficiales. Esa brecha importa: si la economía crece menos de lo presupuestado, la recaudación también se queda corta y el hueco tiende a cubrirse con más deuda.
Qué significa la deuda pública de México en tu bolsillo
Las cifras en billones de pesos parecen lejanas, pero se traducen en decisiones concretas que llegan a los hogares por varias vías:
- Impuestos. Si el gobierno necesita ingresos y descarta más deuda, la alternativa es recaudar más, sea con tasas mayores o con nuevos gravámenes.
- Tasas de interés. Un emisor percibido como más riesgoso paga más por endeudarse, y ese costo se traslada al crédito hipotecario, automotriz y de nómina.
- Tipo de cambio. La percepción de riesgo soberano influye en el peso, y el peso influye en el precio de todo lo importado.
- Gasto social. Cuanto mayor es el costo financiero, menor es el margen presupuestal para programas, salud e infraestructura.
Para quien quiera seguir el efecto cambiario de estas decisiones, resulta útil revisar los tres escenarios del peso mexicano rumbo al cierre de 2026.
Preguntas frecuentes sobre la deuda pública de México
¿De cuánto es la deuda pública de México actualmente?
De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda citados por el CEESP, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público alcanzó 19.2 billones de pesos en julio de 2026. Esta medida es la más amplia del pasivo del Estado mexicano porque incluye no sólo la deuda tradicional del gobierno federal, sino también los pasivos de organismos y empresas públicas y de la banca de desarrollo. La proyección de los Precriterios 2027 anticipa que ese saldo llegue a 21.8 billones de pesos al cierre del próximo año, lo que implicaría un endeudamiento adicional de 2.6 billones de pesos.
¿Qué es el costo financiero de la deuda y por qué preocupa?
El costo financiero es lo que el gobierno paga en intereses y compromisos derivados de su endeudamiento, sin que ello reduzca el monto principal adeudado. El CEESP calcula que en 2027 absorbería 1.6 billones de pesos, equivalentes a 4.3% del PIB. El organismo advierte que eso significaría destinar más de una cuarta parte de la recaudación total únicamente al pago de compromisos financieros, y que colocaría este costo en su nivel más alto desde 1990. Preocupa porque cada peso comprometido en intereses deja de estar disponible para salud, educación, seguridad o infraestructura.
¿México perdió el grado de inversión?
No. La Secretaría de Hacienda sostiene que México conserva el grado de inversión como emisor soberano y que su prima de riesgo relativa se ha comprimido en lugar de ampliarse. El análisis de The Economist señala que la calificación del país se redujo a Baa3 desde Baa2, con un cambio de perspectiva de negativa a estable, lo que deja la nota a un escalón de perder ese grado de inversión. La propia publicación descartó que México tenga bonos basura, aunque advirtió sobre dificultades en caso de un colapso del T-MEC.
¿Qué es la regla de oro de las finanzas públicas?
Es el principio según el cual un gobierno sólo debe endeudarse para financiar proyectos de infraestructura y no para cubrir gasto corriente. La razón es que un activo de larga duración, como una carretera o una planta eléctrica, genera beneficios durante décadas y ayuda a justificar el pasivo que lo financió. El CEESP subrayó su vigencia al comparar dos cifras del próximo ejercicio: un aumento del endeudamiento de 1.5 billones de pesos frente a una inversión pública estimada de apenas 500 mil millones, lo que implica que dos terceras partes del nuevo endeudamiento no irían a inversión productiva.
¿Cuándo se entrega el Paquete Económico 2027?
El gobierno federal entrega el Paquete Económico 2027 al Congreso de la Unión este martes. El documento reúne los Criterios Generales de Política Económica, la Ley de Ingresos y el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, y define cuánto planea gastar el Estado, de dónde saldrán los recursos y cuánto se pedirá prestado. La deuda será uno de sus capítulos centrales, porque reflejará la estrategia elegida para avanzar en la consolidación fiscal sin afectar el bienestar de los hogares en un año con proceso electoral a la mitad.
Lo que sigue
La entrega del paquete presupuestal abrirá semanas de discusión en San Lázaro, donde las cifras que hoy están en proyecciones se convertirán en artículos votados. El punto de tensión ya está identificado por ambas partes: el gobierno defiende que la consolidación fiscal avanza y que el país conserva la confianza de los mercados; el sector privado responde que el ritmo del endeudamiento y su destino no cuadran con la regla de oro.
Quien quiera seguir el hilo con datos propios puede consultar directamente la información pública de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el análisis del CEESP publicado por El Economista. Las próximas semanas dirán si el Congreso corrige el rumbo del endeudamiento o si lo valida tal como llegó.
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