El programa Calzado del Bienestar toma un nuevo impulso con la decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de restringir la entrada de calzado extranjero al país. Esta medida busca proteger a los fabricantes nacionales y asegurar que los zapatos entregados en programas sociales provengan de manos mexicanas.
Desde el 29 de agosto de 2025, el gobierno federal suspendió el permiso de importación temporal para calzado terminado, especialmente aquel que ingresaba bajo el esquema IMMEX sin pagar impuestos. Aunque se declaraba como mercancía para exportación, gran parte de ese calzado se quedaba en el mercado mexicano, afectando directamente a productores locales.
Sheinbaum fue contundente: “Los productos terminados no tienen por qué tener permiso de importación temporal. Si se importan, deben pagar sus impuestos”. Con esta postura, el gobierno refuerza su compromiso con la industria nacional y con el empleo digno en estados como Guanajuato, Jalisco y el Estado de México.
Calzado del Bienestar: hecho en México, con manos mexicanas
La decisión fortalece el programa Calzado del Bienestar, que entrega zapatos gratuitos a estudiantes de educación básica. Ahora, cada par representa no solo un apoyo escolar, sino también una apuesta por la economía interna. Los nuevos lineamientos aseguran que el calzado sea producido en talleres mexicanos, con materiales locales y estándares de calidad.
Además, se estableció un arancel del 25% para quienes intenten ingresar calzado terminado sin cumplir con las nuevas reglas. Esto incentiva la producción nacional y protege a miles de empleos que dependen de esta industria.
El Calzado del Bienestar deja de ser solo una política social: se convierte en símbolo de soberanía económica. Con esta medida, el gobierno no solo calza a los estudiantes, también impulsa a los trabajadores, reactiva la cadena productiva y defiende el mercado interno.
