El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha anunciado su intención de eliminar progresivamente la aplicación de mensajería WhatsApp del país. Durante una manifestación reciente, Maduro declaró que WhatsApp está siendo utilizada para amenazar a militares, policías y líderes comunitarios que apoyan su reelección. Según el mandatario, estas amenazas justifican la necesidad de romper relaciones con la plataforma propiedad de Meta.
Maduro afirmó que eliminará WhatsApp de su teléfono y transferirá sus contactos a otras aplicaciones de mensajería como Telegram y WeChat. Además, hizo un llamado a sus seguidores para que también eliminen la aplicación de manera voluntaria y progresiva. Esta medida forma parte de un esfuerzo más amplio para regular el uso de las redes sociales en Venezuela, las cuales, según Maduro, están siendo utilizadas para promover la división y el odio entre los venezolanos.
🇻🇪 | NICOLÁS MADURO DICE QUE ROMPE RELACIONES CON WHATSAPP. pic.twitter.com/DgYb9URMUx
— Alerta News 24 (@AlertaNews24) August 5, 2024
El presidente también acusó a Instagram de fomentar el odio y la división en el país, y sugirió que esta plataforma, junto con otras redes sociales, está siendo utilizada para incitar a la violencia y al fascismo. En respuesta, Maduro ha solicitado a sus funcionarios de seguridad que presenten recomendaciones para regular el uso de las redes sociales en Venezuela.
La decisión de Maduro ha generado diversas reacciones. Mientras que sus seguidores apoyan la medida como una forma de proteger la seguridad nacional, los líderes de la oposición han convocado a marchas en Caracas para defender la democracia y la libertad de expresión. La regulación de las redes sociales en Venezuela no es un tema nuevo; en 2017, se aprobó una ley que establece penas de entre 10 y 20 años de cárcel por la difusión de “mensajes de odio” en estas plataformas.
En resumen, la decisión de Nicolás Maduro de eliminar WhatsApp de Venezuela se enmarca en un contexto de creciente control sobre las redes sociales y la comunicación digital en el país. Esta medida ha polarizado a la sociedad venezolana, generando tanto apoyo como oposición, y plantea importantes preguntas sobre el futuro de la libertad de expresión en Venezuela.










