La reciente imposición de aranceles por parte del gobierno de Estados Unidos a productos textiles provenientes de países asiáticos como China, Vietnam y Camboya ha sido interpretada por el sector textil y del vestido mexicano como una oportunidad histórica. Esta medida, enmarcada dentro de una estrategia de aranceles recíprocos impulsada por la administración de Donald Trump, abre una puerta única para que la industria textil mexicana recupere competitividad y aumente su participación en el mercado estadounidense.
Ventaja competitiva bajo el T-MEC para la industria textil
A diferencia de los países asiáticos sancionados, México cuenta con el respaldo del T-MEC, lo que le permite exportar textiles y prendas de vestir a Estados Unidos sin enfrentar aranceles. Además, cumple con las reglas de origen y no incurre en prácticas desleales como los subsidios o el trabajo forzoso, prácticas comunes en algunos países asiáticos. Rafael Zaga Saba, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Textil (Canaintex), destacó que esta medida fortalece al sector mexicano, especialmente al ofrecer una “cancha más pareja”. Esto es crucial para una industria que ha perdido 80 mil empleos y ha sufrido una caída del 10% en la producción en los últimos dos años debido a la competencia desleal.
Potencial de crecimiento y generación de empleos
José Pablo Maauad, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive), subrayó que el nuevo escenario permite proyectar un crecimiento significativo. Con más de 8 mil empresas activas, el sector textil mexicano tiene la capacidad de generar hasta un millón de empleos adicionales para 2030, duplicando su aportación al PIB manufacturero del 1.8% al 3.6%. En 2024, México se posicionó como el quinto socio comercial de Estados Unidos en el rubro textil, enviando 91% de sus exportaciones (equivalentes a 9 mil millones de dólares) al vecino del norte. Esta cifra podría aumentar notablemente si se mantiene el entorno comercial actual.
Retos estructurales y advertencias
Sin embargo, no todo es optimismo. Renato Balderrama Santander, académico del CIDE y especialista en comercio internacional, advierte que esta ventaja podría ser temporal. Dado que los aranceles son parte de una estrategia de presión negociadora, podrían eliminarse si Estados Unidos cede ante sus propios sectores productivos. Además, para capitalizar esta oportunidad, México necesita acelerar la implementación del Plan México, una estrategia para sustituir importaciones y fortalecer la infraestructura industrial. La falta de suministro energético y logística adecuada podría frenar el crecimiento de la industria si no se actúa con rapidez.
Conclusión sobre industria textil mexicana
Los aranceles impuestos por Estados Unidos a países asiáticos representan una coyuntura única para el sector textil mexicano, que puede recuperar empleos, incrementar su producción y fortalecer su presencia en el mercado estadounidense. Sin embargo, aprovechar esta ventaja requiere planificación estratégica, inversiones en infraestructura y cautela frente a un entorno político y económico cambiante. Si México responde con agilidad, esta puede ser la palanca que relance una de sus industrias más emblemáticas.
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