El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la muerte de Sarah Beckstrom, miembro de la Guardia Nacional, quien fue atacada el miércoles en un tiroteo en Washington, DC. La joven de 20 años, originaria de Virginia Occidental, perdió la vida tras el atentado que también dejó gravemente herido a su compañero Andrew Wolfe, de 24 años.
Detalles del ataque en Washington
Trump declaró durante una conferencia de prensa que el ataque ocurrió el 26 de noviembre y que la víctima, Sarah Beckstrom, era una guardia “altamente respetada” y “joven”. Comenzó su servicio en junio de 2023 y, según el mandatario, era “una magnífica persona”. El presunto agresor, identificado como Rahmanullah Lakanwal, afgano de 29 años, fue detenido y se encuentra en condición seria. Trump lo calificó como “un monstruo salvaje”. Por su parte, Andrew Wolfe continúa luchando por su vida en un hospital de Washington. La Policía local confirmó que la zona alrededor de la Casa Blanca fue acordonada y que el atacante se encuentra bajo custodia.
Trump responsabiliza a políticas migratorias
Durante el Día de Acción de Gracias, el presidente volvió a culpar a las políticas migratorias de su predecesor, Joe Biden, por permitir el ingreso de Lakanwal. Aseguró que esta tragedia evidencia la necesidad de controlar estrictamente el ingreso de personas al país y reforzar la seguridad nacional. En respuesta al ataque, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) anunció una revisión rigurosa de las tarjetas de residente de 19 nacionalidades de “países de preocupación”, incluyendo Afganistán, Cuba, Venezuela y Haití. Trump agradeció a las tropas por su labor y enfatizó que Estados Unidos debe protegerse de individuos que considera miembros de pandillas, narcotraficantes o con antecedentes penales o problemas mentales.
Reacciones y repercusiones por Guardia Nacional
El ataque generó conmoción nacional. Trump expresó que la nación entera siente angustia y horror por el atentado, que calificó de “terrorista”. Además, reiteró que la seguridad de los miembros de la Guardia Nacional es una prioridad máxima. Las investigaciones continúan y las autoridades trabajan para garantizar que se haga justicia. La muerte de Sarah Beckstrom ha reabierto el debate sobre seguridad nacional, políticas migratorias y la protección de los elementos militares en la capital estadounidense.
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