En plena temporada de sequía, Veracruz enfrenta una crisis ambiental alarmante. Las lagunas de San Julián y Lagartos, vitales para el ecosistema interdunario y para cientos de familias, están al borde del colapso. A pesar de una millonaria inversión para su rescate entre 2023 y 2024, el gobierno estatal, encabezado por Rocío Nahle, no dio seguimiento al proyecto, dejando en abandono total estas zonas naturales. La proliferación de especies invasoras como el nenúfar ha provocado la pérdida de oxígeno en el agua, matando peces y otras formas de vida acuática. La comunidad ha alzado la voz, alertando que si no se actúa pronto, estas lagunas desaparecerán, afectando gravemente la pesca, el turismo y el sustento de decenas de familias.
San Julián y Lagartos: espejos de agua condenados
La laguna de San Julián fue objeto de un supuesto proyecto de dragado que nunca se completó. Actualmente, el nenúfar volvió a cubrir el cuerpo de agua, y la infraestructura construida –como miradores y palapas– está completamente deteriorada. Por su parte, la laguna de Lagartos fue solo parcialmente limpiada para una sesión fotográfica oficial, y en 2024 se secó por completo. Vecinos de la zona han tenido que improvisar pozas para que aves migratorias puedan beber agua, evidenciando la falta total de apoyo gubernamental. Las condiciones de abandono reflejan el desinterés del gobierno de Veracruz, liderado por Rocío Nahle, por preservar el medio ambiente.
El Aquarium de Veracruz, símbolo del desinterés ambiental
Otra muestra del descuido ambiental es la reciente decisión del Aquarium de Veracruz –bajo control de la Procuraduría del Medio Ambiente– de retirar su apoyo a la conservación de tortugas marinas. Esta medida generó gran indignación entre activistas, como Sergio González Ramírez, de Earth Mission, quien denunció la muerte y desaparición de especies dentro del acuario, incluyendo tiburones y nutrias. A pesar de la asignación de recursos públicos y la colocación de espectaculares promocionando acciones de conservación, el abandono de los programas refleja una gestión ineficiente. Según González Ramírez, es inaceptable que sean los ciudadanos quienes carguen con la responsabilidad que debería asumir el Estado.
Conclusión
La falta de acciones concretas y el abandono de proyectos ambientales en Veracruz demuestran un alarmante desinterés del gobierno de Rocío Nahle. Las lagunas secas, la muerte de especies, y el cese de programas de conservación afectan directamente a las comunidades y al turismo. Es urgente que las autoridades asuman su responsabilidad y retomen los trabajos de rescate ecológico. La protección del medio ambiente no es un gasto, es una inversión para el presente y el futuro del estado. La ciudadanía ya no puede ni debe seguir sola en esta lucha.
Cárteles mexicanos y mafias italianas desatan nueva ola criminal
Más información aquí