El medio tiempo del Super Bowl LIX dio arranque con una presentación llena de energía y nostalgia, a cargo de Kendrick Lamar. El afamado rapero, reconocido por su impacto en la escena musical contemporánea, subió al escenario acompañado por el icónico actor Samuel L. Jackson. Juntos, crearon una atmósfera única que combinó música y actuación, sorprendiendo a los espectadores desde el primer instante.
.@SamuelLJackson! #AppleMusicHalftime pic.twitter.com/cTb7yRoEzu
— NFL (@NFL) February 10, 2025
Kendrick Lamar interpretó algunos de sus mayores éxitos, destacando “HUMBLE.”, mientras una puesta en escena cuidadosamente diseñada rendía homenaje a los Estados Unidos. La colorimetría de los bailarines, con tonos que representaban la bandera estadounidense, y la vestimenta patriótica de los artistas, añadieron una capa de significado y respeto hacia la nación. Este homenaje visual reforzó el mensaje de unidad y orgullo nacional en uno de los eventos deportivos más importantes del año.

La presentación se caracterizó por un estilo “old school”, evitando el exceso de luces y efectos especiales que han predominado en espectáculos recientes. Lamar optó por una actuación más clásica, centrada en la calidad musical y la esencia de su rap. Esta elección artística recordó a los espectadores la importancia de la autenticidad y la conexión directa con la audiencia, sin necesidades de artificios.
La sorpresa de la noche llegó con la participación de Serena Williams. La legendaria tenista hizo una aparición especial, uniéndose a Kendrick. Su inclusión añadió un elemento inesperado al espectáculo, fusionando el mundo del deporte y la música en un solo escenario. Serena demostró su versatilidad y carisma, ganándose una ovación del público.
A pesar de estos momentos destacados, el medio tiempo del Super Bowl LIX no logró posicionarse entre los mejores de los últimos años. Algunos críticos y fanáticos señalaron que, aunque la calidad artística fue indudable, faltó el factor sorpresa y la magnitud que se espera de un evento de esta envergadura. La ausencia de elaboradas coreografías y efectos visuales dejó a ciertos espectadores con la sensación de que el espectáculo pudo haber ofrecido más.
Sin embargo, otros valoraron la decisión de regresar a lo básico, apreciando la pureza y el talento en bruto que Kendrick Lamar aportó al escenario. La conexión íntima que estableció con la audiencia, sin distracciones, permitió que la música fuera la verdadera protagonista de la noche.













