En los últimos días, el Reino Unido ha sido escenario de violentos disturbios provocados por grupos de extrema derecha, que han lanzado consignas antiinmigrantes e islamofóbicas y han atacado mezquitas y hoteles que albergan a refugiados. Estos disturbios comenzaron tras el asesinato de tres niñas en la ciudad costera de Southport el 29 de julio, un crimen que fue falsamente atribuido a un solicitante de asilo, lo que desató una ola de desinformación y odio.
Durante una semana, ciudades como Manchester, Liverpool, Bristol, Bolton y Londres han sido testigos de estos actos de violencia. En Londres, los manifestantes antiinmigrantes se congregaron cerca de la residencia del primer ministro, Keir Starmer, con pancartas que decían “Ya Basta – Alto a los Botes”. En otras ciudades, los agitadores atacaron hoteles donde se alojaban solicitantes de asilo, obligando a muchos de ellos a ser trasladados por razones de seguridad.
Una reportera está informando en Reino Unido sobre “las peligrosas revueltas de la extrema derecha islamófoba” cuando unos musulmanes enmascarados con pinta súper pacífica se le acercan gritando “Free Palestine. Que os jodan” .
El ridículo que están haciendo los grandes medios es… pic.twitter.com/Q2vx2Kkhz1— Acción y Comunicación sobre Oriente Medio – ACOM (@ACOM_es) August 5, 2024
Uno de los incidentes más graves ocurrió en la mezquita de Southport, donde miembros de la comunidad musulmana tuvieron que encerrarse mientras los agitadores lanzaban bombas molotov y ladrillos contra el edificio. La policía local informó que 53 agentes resultaron heridos en estos enfrentamientos. En Rotherham, los residentes de un hotel tuvieron que reforzar sus puertas con refrigeradores y muebles para protegerse de los ataques.
El primer ministro Keir Starmer ha condenado estos actos de violencia, calificándolos de “matonismo de extrema derecha” y asegurando que no serán tolerados en las calles del país ni en internet. Starmer, quien asumió el liderazgo del país hace un mes, ha presidido reuniones de emergencia para abordar la situación y coordinar la respuesta del gobierno.
Estos disturbios son los peores que ha vivido el Reino Unido en más de una década, desde los disturbios de 2011 que se desencadenaron tras la muerte de un hombre negro a manos de la policía en el norte de Londres. La situación actual ha llevado al gobierno a tomar medidas urgentes para restaurar el orden y proteger a las comunidades afectadas.
La violencia y la desinformación han creado un ambiente de miedo e incertidumbre en el Reino Unido, y la respuesta del gobierno será crucial para determinar cómo se desarrollarán los acontecimientos en los próximos días.










