Petróleos Mexicanos (Pemex) ha experimentado pérdidas significativas durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, acumulando un total de 1.3 billones de pesos en números rojos. La gestión de Octavio Romero Oropeza al frente de la empresa solo logró utilidades en dos de los seis años de la administración, destacando las dificultades financieras enfrentadas por la compañía.
En 2019, Pemex registró pérdidas por 347.9 mil millones de pesos, en 2020 por 509.1 mil millones de pesos, y en 2021 las pérdidas alcanzaron los 294.8 mil millones de pesos. Durante los primeros nueve meses de 2024, los números negativos se elevaron a 430.1 mil millones de pesos, el mayor nivel desde 2020. Estos resultados reflejan los desafíos persistentes, como la caída en los precios del petróleo, la disminución en la producción y los altos niveles de deuda que enfrentó la empresa.
A pesar de los esfuerzos por mejorar la situación financiera, Pemex ha tenido que lidiar con un entorno económico complicado y con la presión de alcanzar la autosuficiencia energética. La administración de López Obrador ha defendido sus políticas energéticas, señalando que buscan fortalecer la soberanía del país y reducir la dependencia de importaciones de combustibles.
Las preocupaciones sobre la viabilidad financiera de Pemex han llevado a analistas y expertos en energía a insistir en la necesidad de reformas estructurales. Estos cambios serían esenciales para mejorar la eficiencia operativa y la rentabilidad de la empresa, asegurando su sostenibilidad a largo plazo.
