La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, considerado durante años el narcotraficante más buscado de México, representa uno de los acontecimientos más trascendentes en la historia reciente del país. El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) fue abatido en un operativo en la sierra de Jalisco, ejecutado por fuerzas federales con apoyo de inteligencia estadounidense. La muerte de El Mencho no solo golpea la estructura de la organización criminal más expansiva de la última década, sino que también consolida el primer gran resultado de la estrategia de seguridad de Claudia Sheinbaum, encabezada operativamente por su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch. Durante años, el capo logró evadir a las autoridades, manteniendo un perfil discreto y un sofisticado cinturón de seguridad. Su caída rompe con esa narrativa de intocabilidad que acompañó al CJNG desde su consolidación como potencia criminal nacional e internacional.Foto de La Verdad Noticias
Del “Abrazos, no balazos” a una política de acción directa por muerte de El Mencho
Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la política de seguridad estuvo marcada por la frase “Abrazos, no balazos”, una estrategia que buscaba atender las causas sociales de la violencia y evitar confrontaciones abiertas con los grupos criminales. Aunque se concretaron capturas relevantes, como la de Ovidio Guzmán López o Rafael Caro Quintero, la percepción general fue que los cárteles mantuvieron amplia capacidad operativa. Con la llegada de Claudia Sheinbaum, el enfoque incorpora de manera explícita dos ejes: inteligencia e investigación. Sin abandonar el discurso social, la nueva administración ha priorizado el desmantelamiento de liderazgos criminales y el fortalecimiento de la cooperación bilateral con Estados Unidos. En lo que va del actual gobierno, las autoridades reportan miles de detenciones por delitos de alto impacto y decomisos históricos de armas y drogas en la frontera norte. La nueva estrategia de seguridad en México busca proyectar una imagen de control institucional y capacidad operativa tanto a nivel interno como internacional. Especialistas en seguridad nacional coinciden en que la diferencia más visible entre ambos modelos es la acción directa contra las cabezas de las organizaciones.
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Narcobloqueos y tensión tras la caída del líder del CJNG
Tras confirmarse el abatimiento del capo, se registraron narcobloqueos en Jalisco, especialmente en Guadalajara y Puerto Vallarta. Vehículos incendiados, carreteras cerradas y suspensión de transporte público fueron parte de la reacción violenta atribuida a células del CJNG. El Gobierno estatal activó protocolos de emergencia y pidió a la población permanecer en sus hogares. La presencia de la Guardia Nacional y del Ejército se reforzó en puntos estratégicos, mientras peritos realizaban la necropsia correspondiente para oficializar el fallecimiento. Este tipo de respuesta no es inédita. Históricamente, cuando cae un liderazgo de alto perfil, las organizaciones buscan demostrar capacidad de fuego para evitar fracturas internas o enviar mensajes a rivales.
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Sucesión en el CJNG: un escenario de incertidumbre
El Cártel Jalisco Nueva Generación es considerado por la Drug Enforcement Administration como una de las organizaciones criminales más poderosas e influyentes del mundo. Su expansión agresiva en la última década le permitió establecer presencia en casi todo el territorio nacional y en decenas de países. A diferencia de otros grupos donde el liderazgo se fragmenta, El Mencho ejercía un control centralizado. Su ausencia abre una etapa de sucesión en el CJNG que podría derivar en disputas internas o en confrontaciones con organizaciones rivales. El heredero natural, Rubén Oseguera González, cumple condena en Estados Unidos. Entre los nombres que analistas señalan como posibles aspirantes figuran:
El antecedente más cercano es la crisis interna del Cártel de Sinaloa, tras la captura de Ismael Zambada García, que desencadenó una prolongada disputa entre facciones.
Un triunfo político con riesgos latentes por muerte de El Mencho
La caída del líder del CJNG fortalece el discurso gubernamental sobre resultados tangibles en materia de seguridad. No obstante, el desafío real comenzará en los próximos meses.
La historia reciente demuestra que la eliminación de un capo no siempre desarticula a la organización; en ocasiones, genera fragmentaciones violentas. El verdadero impacto de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes dependerá de la capacidad del Estado para contener la reconfiguración criminal. Por ahora, el operativo en la sierra de Jalisco ya ocupa un lugar central en la narrativa de seguridad nacional. Si marcará el inicio de un debilitamiento estructural del CJNG o el preludio de una nueva ola de violencia, es una pregunta que solo el tiempo responderá.