Este año, el sorteo del Servicio Militar sorprendió a miles de jóvenes en todo el país: de un 40% de pelotas blancas que se entregaban en años anteriores, se pasó a más del 90%. En varios estados se reportó que apenas entre 1% y 3% de los participantes obtuvieron bola negra, lo que significa que la gran mayoría deberá cumplir con actividades de adiestramiento y servicio comunitario.
La modificación generó un fuerte impacto entre los jóvenes y sus familias. Tradicionalmente, el sorteo se consideraba un proceso equilibrado, donde una proporción significativa quedaba exenta de servicio activo. Sin embargo, este cambio implica que casi todos los inscritos tendrán que asistir a las unidades militares durante los fines de semana, lo que afecta directamente su tiempo libre, sus estudios y, en muchos casos, su empleo.
Autoridades señalaron que la medida busca fortalecer la disciplina y el sentido de responsabilidad cívica en la juventud. No obstante, especialistas en temas sociales advierten que el incremento tan drástico puede generar tensiones, especialmente en sectores donde los jóvenes trabajan para apoyar la economía familiar. Padres de familia expresaron preocupación por la carga adicional que representa, mientras que algunos estudiantes consideran que la experiencia puede ser positiva si se aprovecha para adquirir habilidades útiles.

En estados como Jalisco, Puebla y Veracruz, las reacciones fueron inmediatas. Jóvenes que esperaban obtener bola negra se mostraron sorprendidos y, en algunos casos, frustrados por la obligación de asistir a las actividades militares. Comerciantes locales también señalaron que la medida podría impactar en la economía, ya que muchos jóvenes trabajan los fines de semana y ahora deberán reorganizar sus horarios.
Sorteo del Servicio Militar
El sorteo del Servicio Militar de este año marca un cambio significativo en la manera en que se distribuyen las responsabilidades cívicas. Con más del 90% de pelotas blancas, la medida redefine la experiencia de miles de jóvenes y plantea nuevos retos para la vida cotidiana y la economía familiar. Al cierre de la jornada, la discusión se mantiene abierta: mientras algunos ven en el servicio una oportunidad de formación, otros lo consideran una carga inesperada. Lo cierto es que el sorteo del Servicio Militar ha dejado una huella profunda en la generación que enfrenta este proceso.
