Basura espacial y el hallazgo de desechos de SpaceX en Playa Bagdad, Tamaulipas, ha encendido las alarmas. Restos del cohete Starship y su propulsor Super Heavy llegaron tras un lanzamiento fallido en Texas. Además, entre basura metálica y plástica apareció un tanque con fósforo blanco, sustancia altamente peligrosa.
Riesgos químicos por la basura espacial y para la salud pública
Inicialmente, el tanque mostró una etiqueta en inglés: “No manipular. Contiene fósforo. Inflamable. Puede causar quemaduras graves. Solo personal autorizado.” Por ello, el Ejército y la Armada acordonaron la zona. Asimismo, permanecen a la espera de especialistas en materiales peligrosos. El fósforo blanco reacciona al contacto con el oxígeno. Por ello puede causar quemaduras severas y dañar órganos como el hígado o los riñones. Incluso, pequeñas cantidades pueden resultar letales si se inhalan o ingieren. Además, su degradación es lenta, lo que prolonga la amenaza ambiental.
Impacto ambiental y afectación a la fauna
Por otra parte, voluntarios han recolectado más de dos toneladas de plásticos y 17 tanques metálicos en las últimas semanas. Estos desechos provienen del Golfo de México tras la prueba de SpaceX. De hecho, la contaminación afecta directamente a la tortuga marina Lora ( Lepidochelys kempii ), especie en peligro de extinción. Conibio Global documenta 500 nidos en 150 km de costa. Además, sus estudios sugieren que las crías confunden plásticos con algas. Como resultado, aumenta el riesgo de ingestión y mortalidad. Por lo tanto, la limpieza y la vigilancia se han intensificado en la región.
Omisiones legales y exigencia de responsabilidades
Asimismo, el alcalde de Matamoros, José Granados, anunció que SpaceX se comprometió a limpiar la playa. Para ello, contratará a una empresa especializada en zonas costeras. Sin embargo, cabe señalar que el T-MEC no regula específicamente la basura aeroespacial. En este sentido, Teresa Treviño, de la Asociación de Medioambientalistas del Noreste, pide acción diplomática. Por lo tanto, exhorta a la SRE, a la Semarnat y a Profepa a exigir responsabilidades. Además, advierte sobre el riesgo de sustancias químicas y ondas sónicas que alteran el comportamiento marino.
Urge un marco regulatorio sobre basura espacial
En definitiva, la caída de basura espacial en México expone un grave vacío legal. Mientras las empresas aeroespaciales avanzan, los tratados internacionales se quedan atrás. Por consiguiente, es indispensable crear un protocolo binacional que cubra la remediación de desechos aeroespaciales. Solo así se protegerá la salud de las comunidades y los ecosistemas del Golfo de México.
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