El creciente desarrollo de infraestructura para el gas natural en México ha encendido las alarmas entre organizaciones ambientales y comunidades locales. La creciente dependencia del gas importado desde Estados Unidos no solo compromete la seguridad energética del país, sino que también contradice las políticas de transición energética justa que busca implementar la administración de Claudia Sheinbaum.
El Gas Natural y su Impacto en México
El gas natural es un combustible fósil compuesto principalmente de metano (CH4), un gas de efecto invernadero hasta 80 veces más potente que el CO2 en términos de calentamiento global. Actualmente, el 90% del gas consumido en el sector eléctrico de México proviene de Estados Unidos, lo que genera una preocupante dependencia energética. El desarrollo de nueva infraestructura gasífera, como plantas termoeléctricas y terminales de importación y exportación de gas natural licuado (GNL), aumenta la vulnerabilidad de México ante posibles cambios políticos y comerciales en su principal proveedor, Estados Unidos. La hostilidad mostrada en el pasado por administraciones como la de Donald Trump resalta la necesidad de diversificar las fuentes energéticas para garantizar la seguridad nacional.
Nuevas Termoeléctricas y su Impacto Ambiental
La actual administración federal ha anunciado la construcción de 19 nuevas plantas termoeléctricas en distintas regiones del país. Sin embargo, comunidades afectadas han manifestado su preocupación por el impacto ambiental y en la salud pública que estas infraestructuras pueden generar. La quema ininterrumpida de gas natural contribuye a la contaminación del aire, provocando enfermedades respiratorias y cardiovasculares en las poblaciones cercanas. Ejemplo de ello es el caso de El Salto y Juanacatlán, en Jalisco, donde los habitantes han mostrado su oposición a la instalación de nuevas plantas que podrían agravar aún más la ya deteriorada calidad del aire en la región. Además, la ampliación del Puerto de Manzanillo contempla una fuerte inversión en infraestructura para la importación y distribución de gas natural, consolidando a México como un nodo clave para el comercio gasífero internacional.
Riesgo de Nuevas Terminales de Exportación de Gas Natural
Diversas organizaciones han denunciado que la iniciativa privada impulsa la construcción de nuevas terminales de exportación de gas natural licuado en las costas mexicanas. Estas instalaciones buscan exportar gas proveniente de Texas hacia mercados en Europa y Asia, incrementando la actividad industrial altamente contaminante en las regiones costeras de México. Estudios en Estados Unidos han demostrado que las plantas de GNL contribuyen significativamente a la degradación ambiental y la salud pública, con una incidencia directa en la mortalidad por contaminación del aire. La presión de corporaciones extranjeras por expandir estas operaciones en territorio mexicano podría convertir al país en un eslabón crítico de una cadena de producción altamente nociva para el medio ambiente.
Conclusión
El avance de la infraestructura de gas natural en México plantea serios desafíos para la seguridad energética, la transición hacia energías renovables y la protección ambiental. La fuerte dependencia del gas importado desde Estados Unidos deja al país expuesto a decisiones políticas externas, mientras que la expansión de las plantas termoeléctricas y terminales de GNL podría agravar la crisis climática y de salud pública. Es fundamental que el gobierno y la sociedad civil impulsen alternativas sustentables que reduzcan la dependencia de los combustibles fósiles y promuevan una verdadera transición energética en México.
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