Las etnias de Sonora se preparan para recibir a los participantes de la Novena Carrera Continental “Jornada por la Paz y la Dignidad 2024”, un evento que simboliza la unión y resistencia cultural de los pueblos indígenas de América. Esta carrera, que recorre territorios sagrados desde Alaska hasta Ushuaia en la Patagonia, Argentina, es una manifestación de la conexión entre los pueblos indígenas del Norte y del Sur del continente.
Raúl Retana Buitimea, un danzante tradicional mayo-yoreme, explicó que las Jornadas por la Paz y la Dignidad comenzaron en 1992 como un mandato de los patriarcas y matriarcas de los pueblos originarios de América. Esta iniciativa surge como respuesta a la profecía del águila y el cóndor, que simboliza la unión de los pueblos indígenas después de 500 años de colonización europea.
El contingente entrará a México el sábado 3 de agosto por Nogales y San Luis Río Colorado, en Sonora, y recorrerá tres mil kilómetros por el territorio habitado por decenas de pueblos originarios hasta Chiapas. En Hermosillo, se realizará una ceremonia tradicional en el cerro de la Campana el domingo.
Este evento, que se celebra cada cuatro años, también es un rechazo al festejo de los 500 años de colonización, que algunos interpretan como un encuentro de dos mundos. Para los pueblos originarios, sin embargo, representa un genocidio que aún no se olvida. La carrera de este año concluirá en Bogotá, Colombia, en noviembre, reuniendo a corredores y representantes de distintas comunidades indígenas a lo largo del continente.
Retana Buitimea destacó los desafíos específicos que enfrenta la región del Noroeste de México, como las condiciones de calor extremo y el crimen organizado que opera en la zona. Sin embargo, resaltó la importancia de mantener estas tradiciones vivas, ya que los territorios indígenas son guardianes de ecosistemas casi intactos, vitales para el planeta.
Además, agradeció el papel de los medios de comunicación en la protección de los corredores al informar sobre sus actividades. “Los medios cuando dicen, van unos corredores, están haciendo esto, ellos (delincuencia organizada) se enteran, entonces no nos están agrediendo en el camino, ustedes son una protección para nosotros”, concluyó Retana Buitimea.
Esta cruzada no solo es una manifestación de resistencia cultural, sino también un recordatorio de la importancia de la unidad y la preservación de los territorios sagrados de los pueblos indígenas de América.
